1 marzo, 2021

Entrevista a Nieve de los Ángeles Saballos, madre de caído “Ariel su última comida”

Nieve de los Ángeles Saballos Zapata, tiene 80 años, nació el 19 de mayo de 1940, costurera y originaria de Nagarote, es madre del mártir caído de la Revolución Popular Sandinista, Ariel Saballos Calderón.

En entrevista con Firmes por la Paz, la compañera Nieve de los Ángeles Saballos, nos contó de su vida antes y después de la Revolución, así como los últimos momentos de vida de su hijo.  En ocasión de celebrarse en Nicaragua, el 41 Aniversario de la Revolución Sandinista.

Ariel Saballos tenía 17 años cuando perdió la vida, asesinado por la Guardia Somocista, ahí mismo en el Barrio 14 de Junio, en ese momento se llamaba barrio La Luz. Pero en 1979 fue bautizado como Barrio 14 de Junio para recordar a Ariel y a los 3 jóvenes que también perdieron la vida ese día.

“Todos eran jovencitos, no pasaban de los 20 años”.

En el grupo de jóvenes estaba una chavala, Zeyla María Pérez que tenía 13 años cumplidos, César Chamorro “Cheche”, tenía 20 años y Marvin Rivers tenía 15 años, todos jovencitos, no pasaban los 20 años.

Doña Nieve de los Ángeles, recuerda que desde días antes del 14 de Junio la Guardia Somocista ya estaba en el colegio Andrés Bello donde ahora es el Banco Produzcamos que queda de Plaza El Sol 150 mts al Este; los jóvenes guerrilleros habían puesto dos trincheras en el barrio, la primera estaba de donde queda el colegio José de la Cruz Mena 1 c al Oeste y la otra más al norte.

Ariel había estado fuera toda la noche, llegó de madrugada el 14 de junio a las 5 am, venía de hacer un recorrido en la zona para informar donde estaba apostada la guardia. Le dijo a su mamá que lo dejara descansar unas cuantas horas, a las 7 de la mañana ya estaba en pie, su mamá no quería que volviera a salir, pero el chavalo quería ir a relevar a quienes estaban en la trinchera, pues estaban desvelados, habían pasado ahí toda la noche.

Su última comida

Después de bañarse le pidió comida a su madre, no había comido. Recuerda doña Nieve de los Ángeles, que ella preparaba la comida para su familia y para la familia vecina, que estaban conviviendo en su casa, acto de solidaridad pues sus vecinos tenían niñas pequeñas y su casa muy humilde no tenía ninguna protección para las balas, al menos su casita tenía un murito de minifalda y las paredes eran de madera.

Los alimentos eran muy humildes, frijolitos cocidos con el arroz para que reventara dentro, y un huevo cocido para cada uno. Su hijo preguntó que habría para almorzar, pidiéndole que le adelantara la comida del almuerzo. Su humilde madre le recordó que en almuerzo sólo podría comer el arroz y los frijoles, la última conversación que tuvo con su madre.

 “No le gustaba tomar café, así que yo le hacía tibio para desayunar, pero ese día me dijo que no quería desayunar tibio, que le dieran lo del almuerzo, pues no sabía si volvería, la Guardia estaba cerca”, relató la madre de Ariel.

Acto seguido, Ariel agarró el huevo y él mismo se lo preparó frito con un poco de aceite, desayunó y se fue a la trinchera; su madre no lo volvería a ver…

Su hijo murió faltando 10 minutos para las 12 del medio día, en la casa escucharon una balacera, todos se tiraron aterrados al piso y cerraron la puerta, unos minutos después llegaron los Guardias.

Su marido regresó de la trinchera corriendo y pudo entrar a la casa por el patio trasero, poniéndose a salvo, en ese tiempo no habían muros en las casas ni paredes, recuerda doña Nieve.

¡Abran o le pegamos fuego a la casa!

Doña Nieve de los Ángeles había puesto la chaqueta y el capote de su hijo dentro de la letrina, pero quedaban unas bombas molotov hechas con botellas de gaseosas, detrás de la puerta.

¡Abran o les pegamos fuego a la casa! – fue el grito de la guardia. Tenían tanto miedo que nadie se movía, doña Nieve fue quien abrió la puerta, los soldados furiosos preguntaron sí tenían hijos, ellos contestaron que no, con sarcasmo los guardias se burlaron “No hay nadie más, ya matamos a los 4 hijos de putas, los 4 perros”.

Revisaron la casa y el primer grupo de guardias salió de la casa ordenando: ¡Prohibido cerrar la puerta!- Antes que entrara un segundo grupo, doña Nieve agarró las botellas y las vació en la letrina, regresó un segundo grupo de guardias a revisar y no encontraron nada.

Perdieron la ruta de escape

Los jóvenes guerrilleros tenían una ruta de escape, a través de una escalera dispuesta en un muro de una casa de Los Robles, seguían al sur por unos predios y fincas que habían en ese entonces, sin embargo el dueño de la vivienda y del muro, por miedo, al escuchar la balacera quitó la escalera, los chavalos corrieron pero no lograron llegar.

En el caso de Ariel murió ahí mismo en la trinchera, no corrió hacia la ruta de escape, sino que enfrentó a la guardia que le superaron en número y municiones, portaba únicamente una pistola.

Y Zeyla, la chavala llevaba una pistola y corrió al sur de la trinchera buscando una casa, no logró entrar, la chavala fue violada y la guardia con balas destrozó su rostro. Entre los guardias habían hondureños, según doña Nieve de los Ángeles, que les escuchó, hablaban con un acento diferente.

Los Guardias estuvieron ahí hasta el 20 de Junio de 1979, antes de irse obligaron a la población a limpiar las trincheras, quietar los alambres y botellas. Las circunstancias del asesinato de los jóvenes guerrilleros, las supieron después, por el testimonio de quienes sobrevivieron. Fue su vecina doña Miriam Mejía (qepd) quien le avisó de la muerte de su hijo.

¿Qué pasó con los cuerpos de los chavalos?

La guardia los dejó en la trinchera a los cuatro, ese mismo día los perros estaban comiendo los cuerpos, su marido logró taparlos con una sabana, llegó a verlo como cualquier curioso, y dijo que los taparían por el olor, la Guardia se los permitió.

El 15 de Junio llegó la Cruz Roja y enterró los cuerpos que empezaban a descomponerse, en la misma trinchera donde murió Ariel, de manera que doña Nieve no pudo ver a su hijo, ni velar a su hijo, ni darle cristiana sepultura, lo que le causó mucho dolor y sufrimiento.

Fue hasta el 14 de Agosto, después del triunfo de la Revolución Sandinista, que pudo exhumar a su hijo, lo llevó a enterrar en Nagarote donde realizaron misa y donde se realiza una misa todos los años, en Nagarote hay una calle con su nombre. Ese mismo día el barrio se bautizó como Barrio 14 de Junio, en memoria de los chavalos que perdieron la vida ese día.

Doña Nieve de los Ángeles, nos contó con mucho cariño, que el Barrio 14 de Junio fue el primero en ser adoquinado, un proyecto piloto de la revolución, las calles eran de tierra, así que fue una gran obra ver las calles adoquinadas, “Estos adoquines son históricos”

Doña Nieve, revolucionaria, costurera, poeta y naturista

Doña Nieve de los Ángeles, siempre ha sido una mujer revolucionaria, ha ayudado a cómo ha podido, lleva una vida sana y hace yoga, a sus 80 años es una mujer fuerte con lucidez, dice que a veces se pone triste recordando a su hijo, pero que igual que él, ama esta revolución. Una de las cosas que más le gusta de la revolución es la protección al medio ambiente y la naturaleza, eso le agrada porque es naturista. También es poeta, poemas cristianos y a la revolución, le gusta escribir versos positivos que llamen a la vida y a Dios en todo lo que hacemos.

Está orgullosa del deber cumplido para la revolución, trabajó ayudando a la nutrición de 35 niños a los que lograron ayudar, en medio de un bloque económico en la década de los 80s, también realizó defensa y vigilancia revolucionaria.

Cerramos esta narrativa, con un fuerte abrazo revolucionario a esta madre de un héroe guerrillero, ha sido un honor y una dicha poder compartir con doña Nieve de los Ángeles Saballos Zapata, una mujer sabia, católica y revolucionaria, devota de Dios y con amor al pueblo nicaragüense, consciente de la lucha constante por la patria para lograr  la dignidad de todos y todas.

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